Text Conversions
As part of the textual encoding and analysis process, advanced computational methods were applied to examine the manuscript of The General in His Labyrinth, written by Gabriel García Márquez in 1988 and preserved at the Harry Ransom Center, University of Texas at Austin.
Text encoding refers to the structured representation of textual content—commonly using XML/TEI standards—to capture semantic, structural, and interpretive elements. Through TEI markup, XSLT transformations, RDF/XML representations, and Python scripting, the project aimed to reveal the complex layers of meaning embedded in the manuscript.
Original Manuscript Pages
Parece que el demonio dirige las cosas de mi vida. - SIMÓN BOLIVAR
(Carta a Francisco de Paula Santander, agosto 4 de 18253)
José Palacios, su servidor más antiguo, lo encontró flotando en las aguas depurativas de la bañera, desnudo y con los ojos abiertos, y creyó que se había ahogado. Sabía que ese era uno de sus muchos modos de meditar, pero el estado de éxtasis en que yacía a la deriva parecía de alguien que ya no era de este mundo. No se atrevió a acercarse, sino que lo llamó con voz sorda de acuerdo con la orden de despertarlo antes de las cinco para viajar con las primeras luces. Él emergió del hechizo, reconoció a su mayordomo de todos los días parado en la puerta del baño con un pocilio de infusión de amapolas con goma arábiga, y salió chorreando de la bañera con un ímpetu de delfín que no era de esperar en un cuerpo tan desmedrado.
"Vamonós" dijo, "volando que aquí no nos quiere nadie"
José Palacios se lo había oído decir tantas veces y en ocasiones tan diversas, que todavía no creyó que fuera cierto, a pesar de que las recuas estaban preparadas en las caballerizas y la comitiva oficial empezaba a reunirse en la sala. Lo ayudó a secarse de cualquier modo, y le puso la ruana de los paramo sobre el cuerpo desnudo, porque la taza le castañeteaba con el temblor de las manos. Meses antes, puiliéndose unos pantalones de gamuza que no usaba desde las noches romanas de
Lima, él había descubierto que a medida que bajaba de peso iba
disminuyendo de estatura. Hasta
su desnudez era distinta, pues tenía el cuerpo pálido, y la cabeza y
las manos casi negras como
achicharradas por el abuso
de la intemperie. Había cumplido cuarenta y seis años el pasado mes de
julio, pero ya sus
ásperos rizos caribes se habían vuelto de ceniza, y tenía los
huesos desordenados por la
decrepitud prematura, y todo él se veía tan desmerecido que no
parecía capaz de perdurar
hasta el julio siguiente. Sin embargo, sus ademanes resueltos parecían ser
de otra menos
dañado por la vida, y aun a la intemperie caminaba sin cesar alrededor de
nada. Se bebió la
tizana de cinco sorbos ardientes que por poco no le ampollaron la lengua,
huyendo de sus propias huellas
de agua en las esteras desgreñadas del piso, y fue como beberse el filtro
de la resurrección.
Pero no dijo una palabra hasta que no sonaron las cinco enla torre de la
catedral vecina.
"Sábado ocho de mayo, día de Santa Juana de Arco", anunció el mayordomo. "Está lloviendo desde las tres de la madrugada".
"Desde las tres de la madrugada del día en que la asaron los ingleses", dijo él con la voz todavía perturbada por el aliento acre del insomnio, y agregó en serio: "No oí los gallos".
"Aquí no hay gallos", dijo el mayordomo.
"No hay nada", dijo él. "Es tierra de infieles".
La alcoba enorme de paredes áridas, expuesta a los vientos helados que se filtraban por las ventanas mal ceñidas, no era la más propicia para su salud. José Palacios puso la bacía de espuma en el mármol del
tocador, y el estuche de terciopelo rojo con la brocha, la peinilla, las tijeras
y la navaja, todas de
metal dorado. Puso la palmatoria con la vela en una repisa cerca del espejo, de
modo que él tuviera
bastante luz para afeitarse, y acercó el brasero para que se le calentaran
los pies. Después
le dio unas antiparras de cristales cuadrados con una armazón de plata
fina, que llevaba siempre
para él en el bolsillo del chaleco. El se las puso, y se afeitó
gobernando la navaja lo mismo con con igual
destreza en la mano
izquierda que
con como en la derecha, y con
el
mismo pulso que minutos antes no le había servido para sostener la taza.
Terminó
afeitándose o ciegas sin dejar de dar vueltas por el cuarto, pues procuraba
verse en el espejp lo
menos posible para no encontrarse con sus propios ojos. Luego se
arrancó a tirones los pelos de la nariz y las
orejas, se pulió los dientes perfectos con polvo de carbón
en un cepillo con mango
de plata, se cortó y se pulió las uñas de las manos y de los
pies, se
arrancó a tirones los pelos de la nariz y las
orejas, y por último se quitó la ruana y se vació
encima un frasco grande de
agua de colonia, dándose fricciones con ambas manos en el cuerpo entero
hasta quedar exhausto. Pues
aquella madrugada oficiaba la misa diaria de la limpieza con una sevicia
más frenética que la
habitual, tratando de purificar el cuerpo y el ánima de veinte años de
guerras inútiles y
desengaños de poder.
La última visita gue recibió la noche anterior fue la de Manuela Sáenz, la aguerrida guiteña gue amaba y gue lo amaba, pero que no iba a seguirlo hasta la muerte. Se quedaba, en efecto, porque él quería estarmbien informado de todo cuanto ocurriera en ausencia suya, y no confiaba
en nadie más que en ella. Por to
mismo le daejaba en custodia algunas
reliquias sin más valor que el de haber sido suyas, así como algunos
desus libros más
preciados y dos cofres de sus archivos personales. El día anterior, durante
la breve despedida
formal, le había dicho: "Mucho te amo, pero más te amaré si ahora
tienes más juicio
que nunca". Ella lo entendió como otro homenaje de los tantos que él
le había rendido en
ocho años de amores de
guerra ardientes. De
todos sus conocidos ella era la única que lo sabía: esta vez era
verdad que se iba. Pero
también era la única que tenía al menos un motivo cierto para
esperar que volviera.
No pensaban verse otra vez antes del viaje. Sin embargo, doña Amalia, la dueña de casa, quiso darles a ambos el regalo de un último adiós furtivo, e hizo entrar a Manuela vestida de jinete por el portón de los establos burlando los prejuicios de la beata comunidad local. No porque fueran amantes clandestinos, pues lo eran a plena luz y con escándalo público, sino por preservar a toda costa el buen nombre de la casa. Él fue aún más timorato, pues le ordenó a José Palacios que no cerrara la puerte de la sala contigua, que era un paso obligado de la servidumbre domestica, y donde los edecanes de guardia jugaron a las barajas hasta mucho después que terminó la visita.
Manuela le leyó durante dos horas. Había sido joven hasta hacía muy poco tiempo, cuando sus carnes empezaron a ganarle a su edad, y le gustaba fumar una cachimba de marinero, vestirse de hombre y andar entre soldados, pero su voz afónica seguía siendo buena para las penumbras del amor. Leía a la luz escasa de la palmatoria, sentada en
TEI Encoding of the Manuscript
Following the application of XML/TEI encoding, the project focused on representing the first eight pages of the manuscript El general en su laberinto. The markup captures both the typed introduction and the author's handwritten annotations and sketches, including what appears to be a floor plan. The transcription encodes dialogue between characters such as El Coronel and El Mayordomo, references to historical figures like Simón Bolívar, place names such as Cartagena and Mexico D.C, as well as page numbers and marginal notes.
By following the TEI (Text Encoding Initiative) guidelines, the encoding preserves the material, spatial, and narrative features of the manuscript, highlighting the interplay between text and annotations in García Márquez’s creative process. The resulting digital edition allows users to explore a synchronized interface, where the facsimile of each manuscript page is displayed alongside its corresponding encoded transcription, offering an immersive and philologically accurate reading experience.
To explore the XML/TEI document encoding of The General in His Labyrinth see the table below outlining the pipeline.
Transforming XML/TEI to HTML with XSLT
In this section, we apply XSLT (Extensible Stylesheet Language Transformations) to convert the XML/TEI-encoded excerpt of The General in His Labyrinth into HTML format. This transformation enables the structured textual data to be rendered in a web-friendly and readable way. Throughout the process, special attention is given to preserving the original document’s structural and stylistic features, ensuring a consistent and coherent display across formats.
To explore the transformation code, see the table below outlining the pipeline.
To streamline and automate the transformation workflow, was developed a Python script tailored
to
process XML/TEI documents. Leveraging libraries such as lxml, the script performs
the conversion
efficiently and accurately.
To explore the Python code used for the transformation click here.
RDF/Turtle Dataset
As part of the digital edition of The General in His Labyrinth, a Python script was developed to convert the XML/TEI-encoded text into RDF/Turtle format. The script enables the extraction of key components from the TEI markup—such as characters, places, images, and ephigraphs—and assigns each one a unique URI (Uniform Resource Identifier) for semantic referencing.
The results of the RDF serialization can be explored through the table below, which outlines the full pipeline.
By using properties from established metadata standards, meaningful relationships between the entities were modeled. The Python code used for this transformation process is available here.
The output is presented in the following Turtle dataset. The text is defined as a central entity and is linked to its descriptive metadata, including author, publisher, and publication date. Additionally, references to places, people, epigraphs, and figures from the original manuscript were identified and linked to the corresponding pages in which they are mentioned.